¿Eres de los que tiran un alimento llegada su fecha de consumo preferente? Descubre por qué te equivocas


Símbolo de Reciclaje

El 40% de los consumidores españoles no sabe la diferencia entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente.


Casi un tercio de los alimentos acaban tirados a la basura cada año en España. Uno de los principales motivos es el desconocimiento sobre la diferencia entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente que existe por parte de los consumidores. Se estima que en España se tiran a la basura 179 Kilos de alimentos por persona al año y que el 50% de estos alimentos están en buen estado de consumo cuando son desechados, lo que nos hace estar en el séptimo puesto de la Unión Europea de los países que más alimentos tiran a la basura.

Toda la comida que se desperdicia en el mundo es superior a la que podría ser consumida por las personas que pasan hambre.

En contraposición, España es el país de la Unión Europea que más alimentos dona, lo que confirma la solidaridad de la población española, pero ¿por qué no somos solidarios con nosotros mismos y ahorramos en nuestros gastos de alimentación?

Cuando se tiene clara la diferencia entre la fecha de caducidad de un alimento y la fecha de consumo preferente, podemos saber qué alimentos de nuestro hogar debemos tirar y a cuáles podemos darles una vida más larga.


El pescado usa la fecha de con
Los alimentos frescos hacen uso de la fecha de caducidad.

¿Qué es la fecha de caducidad?


La fecha de caducidad que aparece en las etiquetas de los alimentos que compramos, se refiere a la fecha máxima en la que podemos consumir el producto sin que sea perjudicial para la salud. Pasada esa fecha el alimento debe ser desechado ya que de ser consumido podría dar lugar a intoxicaciones de gravedad.

Esta fecha es la utilizada para los alimentos frescos tales como carnes, aves, pescados, carne picada, etc. ya que una vez pasada dicha fecha no pueden ser consumidos por el riesgo para nuestra salud que ello conllevaría. Consumirlos dentro de la fecha de caducidad no supone ningún riesgo siempre que se hayan tenido en cuenta las condiciones de conservación que debe tener el alimento en cuestión, ya que una mala conservación puede dar lugar a un adelanto en la caducidad del alimento.

Para evitar que se nos pase la fecha de caducidad y tener que tirar un alimento porque no hemos podido consumirlo, una buena opción es congelar el alimento una vez comprado o antes de que llegue a su caducidad, ya que así paramos el avance del deterioro del alimento.


Las latas de conservas emplean la fecha de consumo preferente
Las conservas y los productos procesados emplean la fechas de consumo preferente.

¿Y la fecha de consumo preferente?


La fecha de consumo preferente se refiere a la fecha máxima hasta la que el alimento conserva la calidad que debe tener. Su consumo pasada esta fecha no conlleva ningún riesgo para la salud sino que lo que se produce es un cambio en sus condiciones organolépticas, como son posibles cambios en su textura, aspecto, sabor… Por ejemplo podría ser un bizcocho que pasada esa fecha esté más seco pero puede ser consumido sin temor a que dañe nuestra salud.

Para que el alimento siga siendo seguro para su consumo una vez transcurrida la fecha de consumo preferente, su conservación ha debido realizarse siguiendo las indicaciones que aparecen en el envase así como que dicho envase haya permanecido sin daños. Por lo que antes de tirar un alimento cuya fecha de consumo preferente ha pasado debemos comprobar el aspecto y olor que tiene, así como su sabor y que su envase esté intacto para asegurarnos de que podemos consumirlo sin riesgo.

Esta fecha es la utilizada para una amplia variedad de alimentos refrigerados, congelados, desecados y conservas.


Hojas cereales y semillas
Hay productos que en la práctica no caducan nunca.

Otras circunstancias…


También podemos encontrarnos con alimentos cuyos envases no nos muestran una fecha ni de caducidad ni de consumo preferente. Esto es debido a que hay alimentos que no caducan nunca, ya que no se modifican sus características, ni son perjudiciales para el consumo humano por mucho tiempo que haya transcurrido desde su compra. Como muestra de estos alimentos  tenemos el azúcar, la sal, el chocolate negro, las especias, algunas bebidas alcohólicas, etc.

Aun así, debemos conservarlos en sus envases bien cerrados, alejados de la humedad y preservados de la luz para que no pierdan su sabor o textura.

Ahora ya tienes una idea más clara sobre el significado de las fechas que aparecen en las etiquetas de los alimentos que compras y puedes comenzar a aprovechar más los alimentos y tirar menos a la basura para ahorrar en tus gastos de alimentación. ¿Empezamos?


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