¿Sabes qué es el dolor climático? Aquí te lo explicamos

dolor climático


Aunque por el nombre pueda parecer que el dolor climático es cuando nos duele una articulación o una antigua rotura de algún hueso de nuestro cuerpo o, incluso, una migraña que podemos padecer cuando cambia el clima, no, no nos referimos a eso. Se trata de una afección mental que ya empiezan a presentar algunas personas debido al calentamiento global y la crisis climática.


En el artículo de hoy queremos explicarte en qué consiste el dolor climático que cada vez afecta a más personas en el mundo.

La ONU en su último informe sobre el clima nos advierte de las catastróficas condiciones climáticas que podrá sufrir nuestro planeta para el año 2040 si no llevamos a cabo cambios en nuestros hábitos de manera global en todo el mundo.

Este informe ha traído con él una gran angustia e incluso depresión en miles de personas alrededor del mundo. Sobre todo por parte de los más jóvenes que son los que están viendo que, si no hacemos un gran cambio en nuestra forma de vida a nivel mundial y de forma inminente, las condiciones en las que van a vivir en su madurez van a ser de climas muy extremos. Van a sufrir períodos de sequías, inundaciones, terremotos, etc… Lo que va a conllevar la desertización de zonas verdes, desaparición de muchas de nuestras costas e islas completas, extinción de fauna y flora y grandes dificultades para la vida. Ya que estos cambios bruscos también conllevarán la escasez de alimentos para la población.


¿En qué consiste el dolor climático?


En qué consiste el dolor climático
No solo los jóvenes padecen dolor climático.

Este dolor climático, o también llamado trauma climático, son impactos psicológicos que son provocados por el temor al cambio climático. Estos impactos psicológicos son parecidos a los que provoca el estrés postraumático, la ansiedad o la depresión y, aunque hemos comentado que lo sufren sobre todo los jóvenes, no solo las personas jóvenes lo padecen (aunque sí en su mayoría) sino que también otras personas mayores lo están sufriendo debido al dolor que les causa ver cómo sus descendientes van a sufrir condiciones devastadoras en su vida por causa de nuestras propias acciones.


En realidad se trata de un estrés pretraumático. Pues, al contrario del estrés postraumático, el dolor climático es un dolor psicológico que se anticipa al momento en el que ocurre el daño. Y que provoca miedo o trauma ante la posible llegada del desastre.

Sin embargo, aunque en algunos países existan pocas personas que sufren de esta dolencia del dolor climático, ya que no están viviendo de primera mano los cambios bruscos por encontrarse en zonas menos modificadas climáticamente, existen otros países donde la gran mayoría de sus habitantes reconocen y sufren que el cambio climático es un hecho real y que va a desencadenar en una serie de cambios en su forma de vivir en poco tiempo. Se trata de zonas como Groenlandia, el Ártico, la Amazonia y otras zonas donde ya están sufriendo fenómenos extremos de devastación ambiental.


La gran magnitud del problema:


Groenlandia y el dolor climático
El deshielo amenaza la forma de vida de la población de Groenlandia.

La población de Groenlandia es un claro ejemplo de personas estresadas debido al cambio climático ya que van observando como, con gran rapidez, se están produciendo el deshielo. Lo que amenaza directamente su forma de vida debido a que esta se basa principalmente en lo que ellos mismos cazan o pescan, y el transporte en el mar es cada vez más peligroso debido a las placas de hielo a la deriva que se han ido multiplicando en los últimos años.

Gran parte de este estrés provocado por el cambio climático se debe a la sensación de impotencia. Y esto es debido a la gran magnitud del problema. Ya que, aunque las personas cambien sus hábitos, hace falta tomar medidas drásticas por parte de empresas y gobiernos de todo el mundo.


¿Qué podemos hacer ante el dolor climático?


Ante este dolor climático las personas tenemos dos opciones. Una es afrontarlo como algo que irremediablemente va a suceder y ante la que nada podemos ya hacer. Y la otra, y por la que nos decantamos nosotros, es la de actuar para intentar pararla. Ya que, si bien es cierto que las grandes empresas son las responsables de gran parte de la cantidad de gases efecto invernadero que se emiten a la atmósfera, las personas que habitamos nuestro planeta, unos 7.761 millones de personas actualmente. De forma grupal, tenemos en nuestra mano el poder de cambiar la forma en que vivimos para evitar dañar al planeta.

Si las personas que habitamos nuestro planeta comenzamos a reducir nuestra huella climática y evitamos por ejemplo envases no ecológicos y compras no sostenibles, las empresas no tendrán más remedio que cambiar su forma de producción para adaptarse a la demanda existente.


Puedes decirnos en comentarios si sufres o conoces a alguien que sufra el dolor climático y qué medidas tomas para reducir tu huella climática. Y, si te gusta nuestro artículo, puedes compartirlo en tus redes sociales para que podamos llegar a más personas. Para que podamos, entre todos, hacer nuestro mundo más sostenible. Y también puedes visitar nuestro blog, donde te explicamos cómo puedes reducir tu huella climática.